No piensa volver a Brasil
El precio de la Copa no sólo es el más alto de la historia en dinero,
sino que estoy convencido de que ese precio incluye también las vidas
de niños, afirma.
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| Mikkel Jensen denuncia desapariciones de niños en las calles de Brasil
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Desde hace casi dos años y medio llevo soñando con cubrir el Mundial de Brasil. El mejor deporte del mundo en un país maravilloso. Hice un plan, me fui a estudiar a Brasil,
aprendí portugués y estaba preparado para volver. Y en septiembre de
2013 volví. El sueño se iba a cumplir. Pero hoy, dos meses antes de la
fiesta de la Copa del Mundo, he decidido que no voy a seguir aquí.
El sueño se ha convertido en una pesadilla. Durante cinco meses fui
documentando las consecuencias que provoca la celebración del Mundial.
Son varias: remodelaciones, fuerzas armadas y policía militar en las
comunidades, corrupción, abandono de proyectos sociales…
Descubrí que todos los proyectos y los cambios se deben a gente como yo -un extranjero y también un periodista internacional-. Estoy siendo utilizado para causar buena impresión.
En marzo estuve en Fortaleza para conocer la ciudad más violenta de
todas las sedes de la Copa del Mundo. Hablé con algunas personas que me
pusieron en contacto con niños de la calle y luego supe que algunos
habían desaparecido. A menudo los matan por la noche, cuando están
durmiendo en una zona donde hay muchos turistas. ¿Por qué? ¿Para dejar
limpia la ciudad para los extranjero y la prensa internacional? O sea,
¿por mi culpa? En Fortaleza conocí a Allison, 13 años, que vive en las
calles de la ciudad. Un chico con una vida muy dura. Él no tenía nada,
sólo un paquete de cacahuetes. Cuando nos conocimos él me dio todo lo
que tenía, los cacahuetes. Este niño, que no tiene nada, ofreció la
única cosa de valor que tenía a un extranjero que llevaba cámaras por
valor de 10 mil dólares y una tarjeta MasterCard en el bolsillo.
Increíble. Pero su vida está en peligro debido a gente como yo. Corre el
riesgo de convertirse en la próxima víctima de la limpieza que están
efectuando en la ciudad de Fortaleza.
No puedo cubrir este evento después de enterarme de que el
precio de la Copa no sólo es el más alto de la historia en dinero, sino
que estoy convencido de que ese precio incluye también las vidas de
niños. Hoy voy a volver a Dinamarca y no volveré a Brasil.
Mi
presencia sólo está contribuyendo a un desagradable espectáculo en
Brasil. Un espectáculo en el que hace dos años y medio soñaba
participar, pero hoy voy a hacer todo lo que esté en mi mano para
criticar y dar a conocer el precio real de la Copa del Mundo de Brasil.
¿Alguien quiere dos entradas para el Francia-Ecuador del 25 de junio?
Fuente: teinteresa.es
“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley.
Debe ser ley porque es justa”